El JaralLa finca de El Jaral de la Mira, antiguo bosque real de Felipe II a las puertas de El Escorial, cría sus primeros toros bravos bajo la familia del Marqués de Alonso Pesquera, que funda el hierro con reses de origen Coquilla.
La finca y la ganadería pasan a manos de los Jardón, empresarios ligados a la plaza de Las Ventas a finales de los años setenta.
Los Jardón venden los animales a Fernando Peña, que traslada la vacada a Toledo conservando el hierro «Jaral de la Mira». La dehesa madrileña queda dos décadas sin toros bravos.
Hermanos Sandoval adquiere la histórica finca a la viuda de Jardón y compra a Laurentino Carrascosa casi toda su ganadería, de procedencia Torrestrella y encaste Juan Pedro Domecq, forjando un hierro y una divisa propios para incorporarse a la Unión de Criadores de Toros de Lidia.
El toro bravo vuelve a campar por los cercados centenarios de El Jaral de la Mira. La ganadería ha lidiado en plazas como Las Ventas y Zaragoza, y sus reses han sido protagonistas del Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid.